Las mujeres en fintech: oportunidades y desafíos en la industria que redefine el futuro

Por Valeria Rodríguez, Directora de Lyra Argentina

La igualdad de género es crucial no solo desde una perspectiva ética, sino también económica. Recientemente leí que, según el Foro Económico Mundial, la desigualdad de género genera pérdidas de $12 billones en el crecimiento global, mientras que la plena participación femenina podría aumentar el PIB mundial en un 20%. En la industria fintech, donde la innovación y la transformación digital marcan el ritmo, la inclusión de mujeres en todos los niveles es un factor clave para el crecimiento y la competitividad.

El ecosistema fintech ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, consolidándose como un sector estratégico en la economía digital. Sin embargo, la participación femenina aún enfrenta importantes desafíos. Según un informe de la organización Women in Fintech, las mujeres representan solo el 30% de la fuerza laboral en fintech a nivel global, y apenas el 10% ocupa posiciones de liderazgo. Esta brecha no solo limita el acceso a oportunidades para las mujeres, sino que también impacta negativamente en la diversidad de pensamiento y en la capacidad de las empresas para innovar.

A pesar de estos desafíos, el sector fintech también ofrece oportunidades únicas para la inclusión y el empoderamiento femenino. La digitalización ha permitido la creación de entornos más flexibles, el acceso a educación y capacitación en línea, y la participación en redes globales de mentoría y desarrollo profesional. Empresas como Lyra han adoptado políticas concretas para garantizar la equidad de género, promoviendo la igualdad de oportunidades y visibilizando el talento femenino en la industria.

Liderazgo femenino: clave para la innovación y el crecimiento

Las mujeres desempeñan un papel fundamental en el impulso de la transformación digital y la innovación en Fintech. Según un estudio de Boston Consulting Group (BCG), las startups lideradas por mujeres generan un 10% más de ingresos que aquellas dirigidas por hombres, a pesar de recibir un 50% menos de financiamiento. Este dato pone en evidencia la necesidad de fomentar el acceso equitativo a inversión y oportunidades para mujeres emprendedoras en fintech.

En Lyra, promovemos activamente la participación de las mujeres en todos los niveles de la organización. Actualmente, más del 40% de nuestros cargos de liderazgo están ocupados por mujeres, reflejo de nuestro compromiso con la igualdad de género. En nuestra casa matriz, el 90% de las posiciones clave en el directorio están lideradas por mujeres, incluyendo áreas estratégicas como sistemas de información, marketing, finanzas y recursos humanos. En Latinoamérica, esta filosofía también se replica. Mercados estratégicos como Argentina están liderados por mujeres, consolidando nuestra visión de equidad e inclusión en la industria fintech. Este enfoque no solo ha fortalecido nuestro crecimiento, sino que también ha permitido la construcción de equipos diversos y altamente efectivos.

Para lograr una mayor inclusión femenina en fintech, es necesario un compromiso real por parte de las empresas, los gobiernos y las organizaciones. El crecimiento de esta industria ofrece una oportunidad única para redefinir las reglas del juego en términos de igualdad de género. La evidencia demuestra que la inclusión plena de las mujeres en el mercado laboral no solo reduce desigualdades, sino que también impulsa el crecimiento y la competitividad de las economías.

Es fundamental que las empresas del sector asuman un compromiso activo para cerrar las brechas existentes, garantizando condiciones laborales equitativas y fomentando un entorno en el que la dignidad y el talento de todas las personas sean valorados por igual. En Lyra, creemos en una industria fintech más equitativa, diversa e inclusiva, donde las mujeres ocupen el lugar que les corresponde en la transformación digital y el futuro financiero.

Este es el momento de acelerar el cambio y convertir la inclusión en una prioridad estratégica. La diversidad no es solo un valor: es una ventaja competitiva que define el futuro del sector