Por: Nadia Abuid Chehade, HR Manager de Kimberly – Clark Perú & Bolivia
En los últimos años, la lucha por reducir la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres en el sector empresarial tuvo algunos considerables logros en algunas regiones, aunque todavía hay grandes desafíos por superar. En el Perú, las mujeres empresarias representan solo el 44,2% de la Población Económicamente Activa (PEA); índice que se espera pueda crecer en los próximos años. Sin embargo, a raiz de la crisis sanitaria generada por el nuevo coronavirus, Covid-19, este avance se ha visto impactado debido a que la mayoría de mujeres trabajan en áreas duramente golpeadas por las medidas de restricciones para contener la pandemia; por ejemplo, turismo, manufactura, comercio, trabajo doméstico, salud o educación. Rubros que, además, en algunos casos, brindan oportunidades laborales informales, con bajos salarios. Además, cabe señalar que, un gran porcentaje de la población femenina, son cabezas de sus familias. Como muestra de ello, según el estudio “Perfil de la mujer peruana” presentado por IPSOS en el 2020, el 78% de las mujeres son gestoras del hogar, 76 % son madres y solo el 68 % son cuentan con un trabajo.
Según datos actualizados de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, en la región, la tasa de desempleo femenino en 2020 aumentó 10,4 puntos porcentuales, generando un retroceso de diez años en su ocupación, la interrupción directa de su autonomía y condiciones laborales precarias.
Velar por una mayor y mejor inclusión laboral femenina, va más allá de un tema ideológico; se trata de un factor que beneficia a la sociedad de forma transversal, a su crecimiento y su desarrollo sostenible. De acuerdo con cifras del Banco Mundial, las mujeres aportan el 9 % del PBI mundial, a pesar que más de 740 millones de ellas trabajan en la economía informal, cifra que refleja la importancia del empoderamiento femenino en la sociedad actual.
A fin de poder disminuir esta brecha que día a día se va ampliando, las empresas privadas juegan un papel fundamental ya que contribuyen a cambiar percepciones erróneas sobre capacidades de género cuando brindan espacios en los que se reconoce el valor de su trabajo. En este contexto, como mujeres líderes debemos promover espacios para escucharnos, generar ideas, compartir experiencias o inquietudes que, muchas veces, no exteriorizamos. Además de propiciar un ambiente más saludable y gratificante, estas acciones permiten tomar decisiones más alineadas a la realidad y a las posibilidades; por ejemplo, generar condiciones para evitar que las madres consideren renunciar a su crecimiento profesional, para cumplir la responsabilidad de crianza.
En Kimberly-Clark estamos comprometidos con promover un liderazgo inclusivo que incentive el respeto hacia la diversidad de experiencias y perspectivas que fomente la equidad entre nuestro talento y el empoderamiento femenino. El 32% de los roles de liderazgo dentro de nuestra compañía en Latinoamérica son ocupados por mujeres, nuestro objetivo es llegar al 50% dentro de 10 años.
En Perú se vienen desarrollando programas como “Working Mom”, una iniciativa que busca la reinserción laboral de las madres que decidieron hacer una pausa laboral, brindándoles la oportunidad de un empleo que les permita reinsertarse en el mercado laboral mientras velan por el cuidado de sus hijos.
Sin duda, muchas mujeres tendrán que reinventarse buscando nuevas formas de ingreso para la economía del hogar, o tendrán que competir por mantener sus puestos de trabajo y en ambos escenarios, sus roles de cuidado del hogar se han intensificado. Sumemos a esto la fuerte carga emocional que conlleva esta pandemia donde la ansiedad y el estrés son constantes ante el avance del nuevo coronavirus. Que este Día de la Mujer, inspire y sirva para entender que apostar por tener cada vez más mujeres estudiando, liderando, innovando, creando o tomando decisiones, empodera a las sociedades en general, y, como indica ONU Mujeres, “contribuye directamente a la igualdad de género, la erradicación de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo”.