El desarrollo de nanotubos de carbono en China ha sido una prioridad durante las últimas dos décadas.
Un equipo de científicos de la Universidad de Pekín, en China, ha logrado un avance histórico en la industria tecnológica al desarrollar el primer microchip de carbono para inteligencia artificial. Este hito no solo promete revolucionar la eficiencia energética y la velocidad de procesamiento, sino también redefinir el futuro de los semiconductores a nivel global.
“El uso de nanotubos de carbono en los microchips representa una evolución significativa, ya que permiten una mayor movilidad de electrones y un menor consumo energético, lo que podría mejorar la eficiencia en hasta un 30% en comparación con los chips tradicionales de silicio”. Indicó Patricia Paulet, subdirectora de la Facultad de Ingeniería y Tecnología de IDAT.
El microprocesador, basado en nanotubos de carbono (CNT), utiliza un sistema de lógica ternaria, capaz de procesar información en tres estados, superando la tradicional lógica binaria de ceros y unos. Este diseño innovador podría transformar la computación de alto rendimiento y el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial más potentes y eficientes.
La revolución de los chips en la computación
El nuevo chip destaca por su estructura basada en transistores CNT, los cuales optimizan la conducción eléctrica y reducen significativamente el tamaño de los circuitos. Esto abre la posibilidad de crear dispositivos más compactos y con un menor impacto energético. Según los investigadores, este avance facilitará el diseño de sistemas más potentes para tareas complejas, como el análisis de grandes volúmenes de datos.
En pruebas recientes, publicadas en la revista Science Advances, el microprocesador alcanzó una precisión del 100% en tareas de reconocimiento de imágenes, clasificando correctamente dígitos manuscritos. Este resultado no solo evidencia su potencial en aplicaciones de inteligencia artificial, sino que también marca un precedente en la industria tecnológica.
“Estamos frente a un desarrollo que podría transformar sectores estratégicos como los centros de datos, la computación en la nube y los dispositivos móviles, permitiendo una mayor capacidad de procesamiento con un menor consumo energético”, aseguró Paulet.
China lidera el camino del futuro
El desarrollo de nanotubos de carbono en China ha sido una prioridad durante las últimas dos décadas. En 2020, investigadores lograron fabricar una oblea de CNT de ocho pulgadas, superando en rendimiento a los tradicionales circuitos de silicio. En 2024, el equipo de la Universidad de Pekín, en colaboración con el profesor Zhang Zhiyong, presentó el primer procesador tensorial basado en CNT, capaz de ejecutar complejas tareas de inteligencia artificial mediante 3,000 transistores.
Aunque los chips basados en carbono aún enfrentan retos para igualar la densidad de integración de los semiconductores de silicio más avanzados, el potencial de esta tecnología es indiscutible. Los expertos estiman que, en los próximos 10 a 15 años, estos microchips podrían ser una pieza clave en supercomputadoras, teléfonos inteligentes y dispositivos IoT.
“El desarrollo de tecnologías basadas en nanotubos de carbono no solo optimiza el rendimiento de los dispositivos, sino que también promueve una informática más sostenible y eficiente, permitiendo reducir el consumo energético hasta en un 40% en comparación con los chips tradicionales, aspectos claves para la evolución tecnológica global”, concluye Paulet.
Con este avance, China se posiciona a la vanguardia en la carrera por el desarrollo de semiconductores más rápidos, eficientes y sostenibles, marcando un nuevo capítulo en la era de la inteligencia artificial.